100 Acciones por el Bien Común — Acción 074
En Santo Domingo Norte escuchamos una frase que resume una realidad presente en muchos hogares dominicanos: «Yo sola no puedo con todo». La pronunciaron madres que cada día deben cuidar a sus hijos, trabajar, procurar alimentos, atender la educación y enfrentar dificultades para acceder a servicios esenciales. No estaban pidiendo privilegios. Estaban describiendo lo que significa sostener prácticamente solas una familia.
Durante el Diálogo en tu Comunidad por el Bien Común, comprendimos que detrás de aquella expresión había mucho más que necesidades individuales. Cuando una madre encuentra obstáculos para acceder a servicios, generar ingresos o cuidar adecuadamente de sus hijos, las consecuencias alcanzan al hogar completo. Por eso, escuchar a estas mujeres significaba también escuchar las necesidades de sus familias.
Las situaciones planteadas fueron registradas en el Sistema M158 y dieron lugar a gestiones orientadas al acompañamiento, la canalización de ayudas esenciales, el acceso a servicios básicos y la articulación con las instituciones correspondientes. La finalidad no era sustituir el esfuerzo de estas mujeres, sino contribuir a remover obstáculos y acercar las respuestas públicas a quienes las necesitaban.
Esta experiencia deja una enseñanza que trasciende Santo Domingo Norte: el Estado no puede mirar a las personas de manera fragmentada. Una madre puede necesitar simultáneamente acceso a servicios, oportunidades para generar ingresos y protección para sus hijos. Cuando cada necesidad obliga a recorrer una institución diferente sin coordinación entre ellas, terminamos trasladando a la ciudadana el peso de articular el propio Estado.
La Constitución dominicana ofrece un marco claro para entender esta responsabilidad. El artículo 38 reconoce la dignidad humana; el 39, el derecho a la igualdad; el 55 protege a la familia; y el 56 establece la protección de las personas menores de edad. Son derechos distintos en el texto constitucional, pero en la vida cotidiana pueden encontrarse todos dentro de un mismo hogar.
Por eso, proteger a una familia exige ir más allá de una ayuda puntual. Significa crear condiciones para la autonomía: que una mujer pueda trabajar sin que el cuidado de sus hijos se convierta en una barrera insuperable; que pueda acceder a servicios sin peregrinar entre instituciones; y que una dificultad económica o social de hoy no determine las oportunidades de sus hijos mañana.
La Acción 074 registra, conforme al Sistema M158, un impacto directo de 4,400 beneficiarias, un impacto indirecto de 13,000 personas y un impacto total de 17,400 personas. Los números permiten dimensionar algo que el territorio nos enseñó con claridad: cuando una respuesta pública alcanza a una mujer que sostiene un hogar, sus efectos pueden extenderse a toda su familia.
Después de recorrer los municipios del país, una convicción se fortalece: escuchar no es suficiente si la escucha no produce gestión, y gestionar no es suficiente si después no verificamos el resultado. De ahí el método que hemos construido en el territorio: escuchar, registrar, gestionar, dar seguimiento y verificar. Así el diálogo deja de ser solamente conversación y se convierte en una herramienta para garantizar derechos.
Santo Domingo Norte nos deja, finalmente, una idea sencilla pero profunda. Cuando una mujer dice «yo sola no puedo con todo», la respuesta institucional no puede consistir en dejarla sola frente a una estructura pública que tampoco logra actuar de manera coordinada. El Estado que funciona es el que comprende la vida de las personas como un todo y organiza sus capacidades alrededor de ellas.
Sostener a quien sostiene es proteger a la familia. Y proteger a la familia es también construir ciudadanía.
Por el bien común.




